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HACIA UNA PASTORAL PARA ENFRENTAR LAS ADICCIONES

Para participar en el XXIV Instituto Bíblico-Pastoral (1 al 3 de julio de 2026), que estará dedicado a las «ADICCIONES Y LOS FUNDAMENTOS BÍBLICO Y PASTORALES PARA SU PREVENCIÓN», se han matriculado hasta el momento un total de 36 personas, de ellas: 9 hombres y 27 mujeres, que denominacionalmente proceden de: Iglesia Presbiteriana-Reformada (6), Episcopal (1), FIBAC (20), Junta Anual de la Sociedad de Los Amigos Cuáqueros (1), Ig. Santidad Pentecostal (1), Ig. Pentecostal Gracia Soberana (3) e Iglesia de Cristo (4). El Seminario ya se prepara para acogerles y compartir un tiempo fructífero para todos.

MESA REDONDA SOBRE PRÁCTICAS DECOLONIALES Y ACOMPAÑAMIENTO MUTUO

Un grupo de iglesias y organizaciones regionales, que mantienen relaciones de compañerismo con la Iglesia Unida de Canadá, se reunieron, del 16 al 18 de junio de 2026 en el campus de la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), en San José, Costa Rica, para un intercambio sobre prácticas y experiencias decoloniales y mejoramiento de las relaciones de acompañamiento mutuo. Entre las instituciones participantes se encontraban: Iglesia Metodista de Colombia, Iglesia Unida de Canadá, Iglesia Bautista Emmanuel, Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba, Conferencia de Iglesias Evangélicas de Guatemala (CIEDEG), Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), Concejo Ecuménico Cristiano de Guatemala, Fraternidad de Presbiterianas Mayas, CREAS – Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio, Seminario Evangélico de Teología (SET Matanzas), Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), Centro de comunicación popular para América Latina (Cepalc Ong), Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD-Cuba), Centro Memorial Dr. M.L. King Jr. (CMMLK), Asociación de Desarrollo Económico Social Santa Marta (ADES) y Mesa Ecuménica por la paz. El Seminario Evangélico de Teología estuvo representado por su rector, el Pbro. Dr. Ary Fernández Albán.

ORACIÓN URGENTE POR VENEZUELA

Las imágenes captadas tras la fuerza telúrica que azotó una parte del territorio de Venezuela y los desgarradores testimonios de quienes han logrado sobrevivir en las zonas afectadas por los sismos, no pueden dejarnos indiferentes. Con el corazón contrito elevamos en esta hora nuestra oración al Padre, por quienes han perdido la vida de modo repentino y por quienes sobreviven aún atrapados debajo de los escombros; compadécete de quienes han desaparecido y de sus familiares y amigos que todavía se ilusionan con el milagro de encontrar sus cuerpos; concede fortaleza y valor a los rescatistas, que en este instante arriesgan sus propias vidas para salvar la vida de otros. Dios, tú que aborreces el mal, protege a Venezuela y danos en esta hora un corazón, grande para amar. Provee voluntad y los recursos necesarios para que el liderazgo pueda guiar la larga recuperación que se avecina. SEÑOR, TRANSFORMA LA NATURALEZA AL SERVICIO DE TU BONDAD.

EDIFICIO RESIDENCIAL PARA ESTUDIANTES SOLTEROS

En el curso 1955-56, el SET contó con una nueva residencia para estudiantes solteros, construido con fondos aportados por las Iglesias Metodista y Presbiteriana. Una placa colocada en 1957 en la sala de estudio recuerda que el mobiliario de la misma es un regalo de la Sra. Isabel F. Fletcher Southgate (Florida 1907-North Carolina 2009), para la gloria de Dios y en memoria de sus padres: el Dr. William Gregory Fletcher y la Sra. Clara Faye Miller, cuyas fotos cuelgan en una de las paredes del recinto.

VOCACIÓN: UN REGALO DE DIOS QUE LLEVAMOS EN VASIJAS DE BARRO

«El milagro vocacional nace del encuentro de dos libertades: la de Aquel que llama –Dios— y de aquel que responde –la persona—. Un encuentro que se hace diálogo: el “sí” del Creador y el “sí” de la criatura inician un diálogo existencial que dura toda la vida.» Pero, «la llamada de Dios no cae en una tierra neutra, sino que encuentra en la personalidad del hombre un terreno con capacidad de responder a esa llamada, pero también tiene sus límites y condicionamientos, sus reservas. Véase a este respecto la parábola del sembrador (cf. Mt 13,1-23).» «Así pues, la vocación es un don que recibimos de Dios, pero conscientes de que llevamos un tesoro en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7). Esta vasija representa el terreno que acoge la palabra de Dios, la realidad antropológica que enmarca la respuesta humana a la llamada divina, respuesta más o menos libre, más o menos plena, según las limitaciones morales y psicológicas de la persona.» (A. M. Oppo)