
Llegué a estudiar al Seminario con el primer grupo de Bachillerato en Teología en la modalidad semipresencial. Como todo lo que inicia fuimos descubriendo –tanto estudiantes como profesores— la dinámica de esta modalidad; cada dos meses íbamos al Seminario para vencer las asignaturas y eso implicaba clases mañana y tarde y a veces por las noches. El grupo estaba formado por personas de la Iglesia Episcopal, Iglesia de Dios, Hermandad Cristiana Agraria, Ejército de Salvación, FIBAC e Iglesia Presbiteriana-Reformada. Esta diversidad de tradiciones enriquecía cada debate y se aprendía a respetar los criterios diferentes y a descubrir lo que pensaban otras personas e incorporar lo que considerábamos valioso de los demás.
Soy pastor en la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba (IPRC), y con el tiempo llegué a presidir la Junta Directiva del Seminario, lo que me abrió la posibilidad de conocer las complejidades que se viven tanto desde el punto de vista docente como administrativo; realmente nunca pensé ser Presidente de la Junta y tampoco nunca imaginé cuánto esfuerzo se hace para mantener funcionando el Seminario.
Doy gracias a Dios por las experiencias vividas, por los momentos de formación, reflexión y acompañamiento. Doy gracias a Dios por el claustro de profesores, por cada persona que trabaja en el Seminario. Un abrazo afectuoso a quienes dedican sus vidas y dones a este lugar.
(Edelberto J. Valdés Fleites, licenciado en Ciencias Biológicas (1978, Universidad de La Habana) y graduado de bachiller en teología (2011, SET). Ha sido Secretario general de los Sínodos XII y XIII de la IPRC [2017-2021])