Las imágenes captadas tras la fuerza telúrica que azotó una parte del territorio de Venezuela y los desgarradores testimonios de quienes han logrado sobrevivir en las zonas afectadas por los sismos, no pueden dejarnos indiferentes.

Con el corazón contrito elevamos en esta hora nuestra oración al Padre, por quienes han perdido la vida de modo repentino y por quienes sobreviven aún atrapados debajo de los escombros; compadécete de quienes han desaparecido y de sus familiares y amigos que todavía se ilusionan con el milagro de encontrar sus cuerpos; concede fortaleza y valor a los rescatistas, que en este instante arriesgan sus propias vidas para salvar la vida de otros.

Dios, tú que aborreces el mal, protege a Venezuela y danos en esta hora un corazón, grande para amar. Provee voluntad y los recursos necesarios para que el liderazgo pueda guiar la larga recuperación que se avecina.
SEÑOR, TRANSFORMA LA NATURALEZA AL SERVICIO DE TU BONDAD.