Momento espiritual

MATEO 5

13 »Ustedes son como la sal que se pone en el horno de barro para aumentar su calor. Si la sal pierde esa capacidad, ya no sirve para nada, sino para que la tiren a la calle y la gente la pisotee.[b]

14 »Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. 15 Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo. (TLA)

REFLEXIÓN

En Cuba vivimos tiempos difíciles donde se mezclan el temor y la esperanza. Las iglesias también somos parte de este momento y nos corresponde dar testimonio de nuestra fe, dar razón de nuestra esperanza, afirmar una vez más que nuestro Dios nos acompaña y que la sabiduría de su Espíritu nos ayudará, como iglesias y como pueblo, a enfrentar los nuevos retos.

LOS TEXTOS QUE NUTREN NUESTRA FE

Las palabras de Jesús en el evangelio de Mateo no pueden ser más adecuadas. El simbolismo de la sal tiene varias lecturas en el testimonio bíblico. Quisiera destacar tres de ellas: 1) preservar de la corrupción, purificar lo que se ha contaminado; 2) conservar una alianza de carácter permanente, es decir, ser fieles con aquellos compromisos que hemos asumido; 3) construir una forma de convivencia basada en la lealtad mutua y la búsqueda de la paz. Ser sal de la tierra es vivir de tal manera que nuestras palabras y acciones estén al servicio de los valores del reino que Jesús vino a proclamar.

LOS TEXTOS AÚN POR ESCRIBIR

¿Qué puede preservarnos de la corrupción? La honestidad, la integridad, la transparencia, la palabra valiente que denuncie lo mal hecho y la disposición a asumir las consecuencias que vengan son actitudes que nos pueden ayudar.

¿Cómo podemos conservar una alianza, un pacto, en tiempos donde abundan la falta de compromiso, la indiferencia y el egoísmo? El primer paso sería preguntarnos si tenemos algún pacto y con quién. Y la respuesta es sí, tenemos un pacto con Dios, con la comunidad, con nuestros semejantes, con la vida.

Y el gran debate que hoy nos preocupa sobre el presente y futuro de nuestra nación también nos lleva irremediablemente a reforzar o a desechar alianzas con un determinado proyecto de sociedad. ¿Qué tipo de sociedad es la que deseamos?

Las iglesias pueden generar proyectos que además de ofrecer determinados servicios, fortalezcan las capacidades e iniciativas de personas y comunidades en el espíritu de la solidaridad y el amor que el evangelio enseña y demanda. Las iglesias pueden también concentrar sus esfuerzos en la práctica de la oración, de la intercesión. Cuando la realidad es incierta y circunda el temor a lo que pueda suceder, nos refugiamos en la oración. Pero la oración no puede ser solamente una búsqueda de refugio sino también una manera de prepararnos para enfrentar lo que viene, un modo de fortalecer nuestra vocación cristiana en medio de las dificultades, una oportunidad para pedirle a Dios que nos ayude a dar el testimonio necesario y pertinente para este tiempo.

Mis hermanos y hermanas, somos la sal de la tierra. No es una opción, no es una sugerencia, es un imperativo de nuestro Señor Jesucristo: somos la sal de la tierra, nuestra misión es dar sabor, preservar lo que somos y tenemos, ser fieles a nuestros compromisos y construir la paz en mutua lealtad y fidelidad. (Profesor Dr. Amós López Rubio)

ORACIÓN

Oh Dios, que todo lo haces nuevo, ayúdame a ser sal y luz del mundo. Si mi entrega ha menguado, dame lo que necesito para seguirte y actuar con valentía y coraje. Amén.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *