Antes del inicio de la Jornada Teológica, ya el Seminario llevaba días preparándose. Entre ajustes de última hora, limpieza de espacios y la logística silenciosa que nadie ve, pero que sostiene cada encuentro, el campus de Matanzas se alistaba para recibir a decenas de personas que, durante dos jornadas, se reunirían a pensar el futuro de la institución. El motivo no era cualquiera, la Jornada Teológica de este año se celebraría en el marco del Aniversario 80 del SET, bajo un tema que resume bien la intención del encuentro: «Desafíos y perspectivas de la educación teológica y socio religiosa del SET en el contexto cubano actual».

Un reencuentro antes que un evento
La mañana del 30 de septiembre, la primera sesión abrió con un devocional guiado por el capellán del SET, Rev. Dr. Orestes Roca Santana, bajo el título: «Lo que hemos recibido», inspirado en el Salmo 78. Fue el punto de partida que marcó el tono de los días siguientes: antes de reflexionar, debatir y proponer, fue el momento para agradecer.

Las palabras introductorias estuvieron a cargo del Pbro. Dr. Ary Fernández Albán, rector de la institución. Con alrededor de 60 personas llegadas de distintos puntos del país y compuesta por: estudiantes, profesores, representantes de iglesias, organizaciones y centros religiosos vinculados al Seminario. Más que un evento académico, los dos días tuvieron el carácter de un reencuentro de personas que llevan años haciendo parte de la comunidad del SET.
Primer conversatorio: Mirar de frente la realidad cubana.
El primer bloque de trabajo, moderado por el Dr. Reinerio Arce Valentín, giró en torno al contexto demográfico actual del país, y en sus repercusiones para las iglesias y para la educación teológica. La presentación corrió a cargo del Dr. Juan Carlos Albizu-Campos Espiñeira, demógrafo del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo-Cuba.

La exposición recorrió indicadores como la mortalidad, la esperanza de vida, la migración y la fecundidad, que inciden en el actual decrecimiento poblacional que Cuba enfrenta de manera similar a otros países, pero en condiciones de carencia de recursos económicos. Pero el dato demográfico no quedó como una cifra fría: sirvió para lanzar una pregunta que atravesaría buena parte de la Jornada. Si hay cada vez menos jóvenes, ¿qué va a pasar con el relevo generacional de las iglesias y de las instituciones educativas como el propio Seminario? ¿Cómo formar hoy a quienes mañana tendrán que asumir el liderazgo? La conversación se amplió también hacia el papel que el trabajo ecuménico puede tener como puente hacia la comunidad, entendiendo el servicio y el acompañamiento como parte misma de la misión de la iglesia.

Segundo Conversatorio: Un mapa religioso plural
Por la tarde, el segundo conversatorio llevó por título «El contexto religioso cubano: actuales limitaciones y oportunidades», moderado por el Pbro. Dr. Francisco Marrero Gutiérrez, y un equipo de panelistas integrado por: el Pbro. Dr. Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba; la Dra. Lázara Menéndez Vázquez, miembro del claustro del SET, la Lic. Darlys Safora Mayea, del Centro Memorial Dr. Martin Luther King, Jr.; y en la distancia, por razones de trabajo, del Pbro. Lic. Alison Infante Zamora, presidente de la Junta Directiva del SET.

La conversación puso sobre la mesa una idea que se repetiría más de una vez durante la Jornada: la espiritualidad cubana de hoy ya no cabe del todo en las categorías tradicionales. Se habló de una diversidad creciente de formas de vivir y relacionarse con lo religioso, que incluye también a personas de otras religiones aparte de la cristiana, y de personas que no se identifican con ninguna religión en particular, pero que igualmente construyen sentido y comunidad a su manera. Dentro de ese mapa diverso y plural, surgió una mención especial al programa de Ciencias de la Religión, que desarrolla el SET en La Habana, un espacio donde esa diversidad se estudia y se vive más de cerca. El debate que siguió insistió en la necesidad de que las iglesias y denominaciones cubanas se conozcan mejor entre sí, y privilegio que, en tal sentido, posee el SET para tender puentes, generar diálogo y ponerlo al servicio tanto de las iglesias como de la sociedad.
Una noche distinta
Tras una jornada intensa de paneles y debates, la noche del 30 de septiembre sirvió de marco para la presentación del grupo de mariachis matancero Los Coyotes. Entre acordes y sombreros, el ambiente académico dio paso, por un par de horas, a la música, la risa y la distensión. Fue un recordatorio sencillo de que la comunidad del SET no se construye solo en los conversatorios, sino también de estos buenos momentos compartidos.

El segundo día: La pregunta que lo resume todo
La mañana del 1 de octubre tuvo un comienzo distinto: el devocional titulado «Canta y camina», basado en el pasaje bíblico de los discípulos de Emaús (Lucas 24), se desarrolló en los jardines del SET, a la sombra de los árboles del campus. No fue un detalle menor. Ese 1 de octubre era, además, el día exacto en que comenzaba el Aniversario 80 del Seminario, y el momento se sintió como tal. Guiados por el capellán Orestes Roca Santana, los presentes elevaron sus manos hacia los edificios del campus para bendecirlos, en un gesto sencillo que condensó el espíritu de toda la Jornada: gratitud por ocho décadas de historia y por la certeza de que esa historia sigue viva en cada piedra del lugar.

La última sesión de la Jornada estuvo dedicada a un panel sobre los retos y el alcance de la educación teológica y socio-religiosa del SET. Esta sesión estuvo moderada por el rector Ary Fernández Albán, y en el panel participaron: el Rev. Dr. Amós López Rubio, decano del Seminario; la MSc. Yaima Gil Poutou, profesora del programa de Ciencias de las Religión; el Rev. Lic. Rodi Pérez Risco, sacerdote episcopal y estudiante de Maestría en Teología; y el Lic. Abel Cid Nabalón, musulmán y estudiante de Ciencias de las Religión.

Si algo definió esta última conversación fue una pregunta que se repitió, en distintas formas, durante toda la mañana: ¿qué tipo de formación estamos ofreciendo?, pues no basta con preguntarse qué se enseña, sino para qué, a quién y con qué propósito. Uno de los panelistas lo planteó con una fórmula que quedó resonando entre los presentes: que el conocimiento no se mida solo por el «yo sé», sino por la pregunta que debería venir después, «¿qué puedo hacer con lo que sé?».

Entre los derroteros recomendados para la continuidad de la educación teológica estuvieron la de ofrecer cursos con formatos más flexibles —cursos breves— para quienes no disponen del tiempo que se requiere ni pueden asumir el compromiso completo de una licenciatura, pero aun así tienen interés genuino en formarse. Se habló también de la diversidad religiosa cubana como una oportunidad para el intercambio, conocerse entre sí y construir alianzas.

Otros ejes atravesaron el panel: la necesidad de pensar una metodología propia para la enseñanza virtual, en lugar de limitarse a trasladar la clase presencial a una pantalla; el reto de acompañar a quienes emigran y desean continuar estudios en el SET, más allá de la presencialidad física; la importancia de divulgar mejor las investigaciones y tesis que se producen dentro del Seminario, un patrimonio académico que, se reconoció, no siempre llega a quienes podría serle útil; y la pregunta, cada vez más presente en cualquier aula del mundo, de cómo convivir de forma responsable con la inteligencia artificial en el proceso de aprendizaje.

Hubo también un momento de memoria. Entre las intervenciones, se recordó con cariño a quienes marcaron la vida de generaciones de estudiantes dentro del Seminario, como ejemplo de que la institución no se sostiene solo en programas y currículos, sino en los vínculos humanos que se tejen entre profesores y estudiantes. «La gente viene aunque no haya transporte. La gente en busca del conocimiento, viene a pie e inventa soluciones», resumió uno de los participantes, al hablar del valor insustituible del encuentro presencial para quienes vienen desde la provincia.
Una jornada que se cierra mirando hacia delante.
Con esta última sesión, la Jornada Teológica 2026 llegó a su fin, dejando más preguntas abiertas que respuestas cerradas, que es quizás la mejor señal de que el ejercicio cumplió su propósito. Dos días de conversación honesta sobre contexto demográfico y religioso, pedagogía y comunidad, confirmaron algo que atraviesa la historia entera del SET: la convicción de que la educación teológica solo tiene sentido si dialoga, sin descanso, con la realidad concreta del país en el que se vive.
Esa misma tarde, el Seminario cerraría su Aniversario 80 con un Culto de Acción de Gracias, del que ya pueden leer la crónica completa aquí: Con una acción de gracias celebró el seminario su Aniversario 80.
