Annelise: «El Seminario fue un medio de gracia en mi vida»

El seminario fue mucho más que una etapa académica en mi vida; fue un tiempo en el que Dios fue trabajando profundamente en mi corazón, afirmando y dando forma a mi vocación.

En lo intelectual, allí nació en mí un amor nuevo por el Antiguo Testamento y por las lenguas bíblicas. A través del estudio, comencé a ver la riqueza de la revelación, la historia de la salvación y la complejidad de la experiencia humana desde una perspectiva nueva. No era solo aprender contenidos, sino aprender a escuchar la voz de Dios en las Escrituras con mayor fidelidad y profundidad.

Pero el Seminario no fue solo un espacio de estudio, sino también de comunidad. Dios usó a profesores y a compañeros que se convirtieron en hermanos para acompañar mi proceso. En medio de conversaciones y vivencias compartidas, fui comprendiendo que el llamado no se discierne en soledad, sino en el caminar con otros, dentro del cuerpo de Cristo.

A través de los años, he podido servir en distintas áreas que marcaron mi corazón: la educación cristiana, el acompañamiento a comunidades migrantes y el cuidado pastoral de personas en momentos de fragilidad. En cada una de estas experiencias, confirmé una verdad aprendida en el SET, que la teología cobra sentido cuando se encarna en la vida y en el servicio a los demás.

Hoy, al mirar atrás, reconozco que el Seminario fue un medio de gracia en mi vida. No solo me dio herramientas para el ministerio, sino que me ayudó a comprender mejor mi llamado y a responder a él con mayor claridad y propósito. Fue allí donde Dios, con paciencia y fidelidad, terminó de afirmar el camino al que me estaba invitando.

(Annelise Albisa de Armas. Presbiteriana, graduada como licenciada en teología (2005). Residente en Tampa, Fla., E.U.A.)

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