Mi decisión de estudiar en el SET en un primer momento estuvo dada por la necesidad de formarme como diaconiza de mi iglesia local y por tal motivo cursé la Escuela de Diaconía. Posteriormente inicié mis estudios en el Bachillerato en Estudios Bíblico-Teológicos, los cuales no pude concluir por motivos personales. En un segundo momento, respondiendo al llamado de Dios y el despertar de mi vocación pastoral, a partir del 2017 comencé el programa de Licenciatura en Teología en la modalidad presencial, la cual concluí este año. Todo el tiempo mi familia, mis amigas, amigos y la Iglesia me acompañaron, me sostuvieron y me apoyaron en las diferentes situaciones y desafíos que se presentaron durante esta etapa.
Este programa contempla en tanto se esté cursando estudios, la convivencia total dentro del campus. En mi caso personal implicó mudarme con mi hija, en aquel tiempo adolescente de 12 años quien comenzaba sus estudios en la enseñanza Secundaria Básica, lo que significaba cambio de nivel escolar, cambio de escuela y un nuevo grupo de amistades; todos estos, factores trascendentales durante la etapa de la adolescencia. Gracias a Dios y a personas dentro del Seminario que nos acompañaron, mi hija se adaptó muy bien, hizo muchas amistades, además, tuvo la oportunidad de entrar a estudiar en el Preuniversitario Vocacional de Matanzas, lo cual le ha permitido vivir otros desafíos y experiencias. Pude sentir la mano de Dios obrando, sosteniéndonos y bendiciéndonos.
Mi primer tiempo en el campus estuvo lleno de muchas sorpresas y desafíos, interrogantes y expectatvas. ¿Cómo serían las clases, la convivencia, las asignaturas, las profesoras y profesores, el grupo con el cual estaría compartiendo estos cuatro años? De algún modo, cada asignatura aportó a mi formación; sin embargo, la influencia o impacto de algunas asignaturas por sobre otras, estuvo dado primeramente por el contenido que abarcaban, pero también por cómo influyeron en mi crecimiento como ser humano; así como en la integración y consolidación de mi grupo, no solo por los contenidos sino por las metodologías que usaban los profesores que impartieron estas asignaturas. Entre ellas se encuentran Pensamiento Cristiano, Técnicas de Estudio, las del área de Teología, las Lenguas Bíblicas y Ética.
En las aulas se dieron nuestras mejores historias y anécdotas, pero el resumen de éstas, generalmente, ocurría en el horario del mediodía cuando tomábamos café, compartíamos y nos reíamos de lo sucedido. A este tiempo se sumaban varios profesores, profesoras y trabajadores.
Ahora que estoy próxima a terminar mis estudios, son varias las experiencias y momentos que atesoro y guardo con mucho respeto y cariño. Este tiempo, dedicada a los estudios ha sido muy especial en mi vida y en gran parte se lo agradezco a mi grupo, el que se hizo mi familia.
Somos siete estudiantes de diferentes denominaciones, con mucha diversidad de criterios y no solamente teológicos sino también personales, por las diversas experiencias de vidas. Pero esto no impidió que creciéramos como grupo; no desde el ideal de llegar a compartir los mismos criterios y opiniones, pero sí desde el conocernos, saber quiénes éramos, nuestras particularidades como seres humanos, nuestros límites y desde todo este sentir, el querer respetarnos, amarnos y reírnos.
Durante esta etapa de estudios y de vida en el SET, uno de los mayores regalos fue el encuentro con la persona que hoy es mi esposo, Gustavo Saurí Garcés, nos enamoramos, nos casamos, hoy compartimos la vida y nos graduaremos juntos. Una de las mayores bendiciones con las que Dios me ha sorprendido.
Creo que lo que nos consolidó como grupo fue realizar cosas juntos, que pasaban por cocinar, debatir, molestarnos unos con otros, para después reconciliarnos alrededor del café, celebrar los logros del otro o la otra como propios, sostenernos, y la que más nos unió, estudiar e intercambiar los saberes en grupo.
En fin, compartir la vida…
Este tiempo en el SET ha sido una etapa de mi vida que siempre atesoraré con mucho cariño y gratitud.
Gracias a todo el profesorado, estudiantes y trabajadores, hermanos y organizaciones que permitieron nuestra formación teológica.