EL PRIMER SEMINARIO

Según Simon J. Kistemaker: «En Éfeso, Pablo abrió una escuela de teología para formar a los futuros líderes de la iglesia en desarrollo en la provincia de Asia». Es improbable que Pablo lo llamara Seminario Teológico de Éfeso, pero en esencia, eso es exactamente lo que era.

El escenario era el tercer viaje misionero de Pablo (52/53–56 d. C.). Después de salir de Antioquía y recorrer las iglesias del sur de Galacia, Pablo se dirigió a la ciudad de Éfeso. Allí se encontró con una docena de discípulos de Juan el Bautista y les presentó al Señor Jesucristo, aquel a quien Juan señalaba (Hechos 19,1–7). Retomando la narración en ese punto, Lucas escribe:

«Luego Pablo fue a la sinagoga y predicó con valentía durante los siguientes tres meses, discutiendo persuasivamente sobre el reino de Dios; pero algunos se pusieron tercos, rechazaron el mensaje y hablaron públicamente en contra del Camino. Así que Pablo salió de la sinagoga y se llevó a los creyentes con él. Entonces asistía diariamente a la sala de conferencias de Tirano, donde exponía sus ideas y debatía. Esto continuó los siguientes dos años, de modo que gente de toda la provincia de Asia —tanto judíos como griegos— oyó la palabra del Señor.» [Hechos 19,8-10 (NTV)]

Como explica Lucas en los versículos 9 y 10, Pablo se reunió diariamente durante dos años con un grupo de creyentes en una escuela, dialogando con ellos sobre teología. Ese es, en esencia, el paradigma básico de la formación teológica. (Nathan Busenitz)

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