Gerardo A.: «APRENDÍ A LEER CRÍTICAMENTE EL CONTEXTO, A COMPRENDER LAS MOTIVACIONES PROFUNDAS DE LAS DIFERENTES COMUNIDADES Y A FACILITAR EL DIÁLOGO EN MEDIO DE LA DIVERSIDAD»

Mis estudios en el programa de Ciencias de la Religión me desafiaron intelectualmente y ampliaron mi comprensión del fenómeno religioso, desde un enfoque científico, histórico y ecuménico.

Atesoro profundamente el haber sido parte de una comunidad de aprendizaje diversa y única, donde personas de diferentes tradiciones de fe (cristiana, budista, islámica, hindúes, afrocubanas) e incluso no creyentes, nos reuníamos para dialogar con respeto y construir puentes de entendimiento. El ambiente de libertad de pensamiento que se respiraba en cada espacio del Instituto consolidó el respeto entre todos los que allí estábamos.

En lo profesional, la licenciatura me dotó de una capacidad de análisis y una perspectiva intercultural que aplico a diario. El programa no busca formar líderes religiosos, sino a profesionales capaces de analizar la influencia de la religión en la sociedad y la cultura. Aprendí a leer críticamente el contexto, a comprender las motivaciones profundas de las diferentes comunidades y a facilitar el diálogo en medio de la diversidad, una competencia invaluable en cualquier campo.

La calidad de las clases y del cuerpo docente me parecen sencillamente de primer nivel, y es uno de los pilares que sostiene el prestigio ganado por la institución a través de la boca a boca. Los profesores ejercieron una influencia imborrable en mi vida. Más de la mitad de ellos eran y son catedráticos de la Universidad de La Habana, quienes impartían sus clases con una calidad académica excepcional, sacrificando su tiempo libre por una genuina vocación de enseñar. La orientación de la profesora Alina Camps y del vice-decano Reinerio Arce marcó una ruta de excelencia y calidez humana. No eran solo transmisores de conocimiento, sino mentores cercanos que nos inspiraban con su compromiso y su ejemplo.

Las clases eran un verdadero laboratorio de diálogo interreligioso. Se fomentaba el pensamiento crítico y la participación activa en un ambiente que, en lugar de generar escepticismo, fortalecía la reflexión y el compromiso personal. La gran demanda por ingresar (con una larga lista de espera) es una prueba irrefutable de la valoración colectiva de la calidad de la enseñanza que allí se brinda.

Estoy convencido de que la educación que ofrece el SET, a través del programa de Ciencias de la Religión, es una herramienta poderosa para construir un mundo con más comprensión y respeto mutuo, que fomenta la Paz.

GERARDO ARNALDO MAYO FELIPE. Musulmán. Licenciado en Ciencias de la Religión (SET 2021)

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