Fe y ecología se unen en la capilla del seminario.

«Dios había plantado un jardín al cual llamó Edén, y allí puso al hombre. Luego Dios hizo que creciera allí toda clase de árboles; eran hermosos y daban fruta muy sabrosa… y puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara» (Génesis 2,4-9.15-16 TLA)

Este jueves, 27 de noviembre, el tiempo habitual de oración en la capilla del Seminario estuvo dedicado a meditar y reflexionar acerca del llamamiento que Dios, desde el principio, hiciera a la humanidad para cuidar de su Creación.

Las personas congregadas tuvimos la oportunidad de reconocer y agradecer, de manera especial, el trabajo que realizan quienes se encargan del cuidado del huerto y de la granja del Seminario. Damos gracias a Dios por este tiempo propicio para fortalecer la sensibilidad y la espiritualidad ecológica de la totalidad de la comunidad del Seminario.

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