Aguas vivas Cuba


 

Por Dora Ester Arce Valentín, Th.M. Profesora del Seminario Evangélico de Teología.

Las hijas y los hijos de pastor@s tenemos muchas dificultades a la hora de identificar de dónde somos, a qué lugar pertenecemos. Para mí, el Seminario de Matanzas es ese lugar que me ancla como "hogar". Dios me dio la oportunidad de regresar como estudiante a finales de los 80 y con este retorno, la casa se afirmó para mí como espacio imprescindible. Ahora, como profesora, reconozco el valor de una institución que ha formado muchas generaciones de pastoras, pastores, líderes denominacionales marcados por un ecumenismo no de palabras si no resultado de una convivencia y un

  despertar a la sabiduría del encuentro, del compartir con quienes a veces miramos con curiosidad con desconfianza. El SET es academia y es familia, es espacio de formación integral porque se encuentran la academia con la pastoral en el aula, en la biblioteca, en los encuentros y seminarios, en los programas de extensión, en la convivencia entre estudiantes y profesores y entre miembros del Claustro. Es una familia extendida, enorme en número y en su hermosa diversidad, porque conecta personas de todas las versiones del mundo evangélico/protestante, estén donde estén, piensen como piensen, aún aquellas personas que ya habitan en la eterna presencia divina, ese lugar que muchos imaginamos exactamente como ese campus y su vista a la bahía de Matanzas. Al final, todas y todos reconocemos que el Seminario es siempre un buen pretexto para dar gracias a Dios y encontrarnos en esa escuela común que es la vida en el Espíritu. ¡Dios bendiga a esta institución y siempre provea para que esta familia continúe creciendo en número y en el testimonio del gran poder del amor divino!

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